domingo, 24 de abril de 2011

IGLESIA CATOLICA, DESDE SUS PULPITOS, LANZÓ DURAS CRITICAS A LAS AUTORIDADES

PERIODICO FLECHA CLEMENTE, Domingo 24-04-11 a las 8:40 A. M.
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COMENTARIO EDITORIAL

La iglesia católica viene haciéndo uso de los diferentes pulpitos de sus parroquias, en todo el país, criticando duramente la falta de empleo, la falta del fortalecimiento de la educación y la salud, la falta de una auténtica política social donde se eleve la dirganidad del ser humano, en fin, la iglesia católica viene expresando su gran preocupación por los dejastes sociales que persisten en perjucio de los seres humanos que ocupamos la isla de la española, con las raras excepciones de los pequeños grupos que con los grandes privilegios que les otorga el gobierno siguen aumentado sus riquezas, mientras los más pobres siguen, en los barrios, sufriendo hambre y enfermedades producto de una alimentación inadecuada. La iglesia católica eleva su voz de justa protesta en defensa de los sectores más vulnerables de la nación, ya que a ellos la redistribución de las riquezas no llega, mientras se le regatea a los privilegiados de tener un empleo de hambre, el aumento miserable que no cubre ni siquiera la mitad de la inflación que hoy viven los dominicanos. Mientras todo ésto sucede, tenemos un gobierno que la mayoría de sus Ministros devengan salarios por la suma de dos millones de pesos, otros funcionarios pasan del millón y cientos de botellones con sueldos de lujo de Vice-Ministros, Vice-Consules, y reiteramos, botellones adornados con un título pomposo que le hace ver como si en verdad fuera una persona que está desempeñando una función en favor del Estado Dominicano. Debemos corregir eso, porque el pueblo se está cansando de esperar sus justas reinvindicaciones, reinvindicaciones que han venido siendo pospuestas porque a la juventud se le ha sumido en el mal de la droga, los barrios han sido sumido en los terribles males de los vicios y la corrupción para evitar el estallido social que se encuentra en las puertas, ya que el desajuste social es tan gravitante que la desesperación y la impotencia toca las puertas de todos los hogares de clase media baja, imaginense como se encontraran esos hogares que no tienen ni siquiera uno de sus miembros ganando el salario de explotación a que nos tienen sometidos.

Los sacerdotes de las diferentes parroquias de los barrios pobres viven sufriendo las realidades de la inequidad que se está cometiendo contra el pueblo humilde, contra el pueblo trabajador y honrado, lanzan, en muchas ocaciones impotentes, sus gritos desesperados contra la exploptación existente del hombre contra el hombre, advirtiendo del peligro social que puede provocar un estallido de imprevisibles consecuencias, producto de la insensatez de nuestros gobernantes que no hacen nada por revertir el estado de cosas que ahoga a las grandes mayorias nacionales. Estamos al borde de prender la mecha del barril de pólvera en que socialmente hemos convertido a la República Dominicana, producto de políticas gubernamentales erraticas que solo han servido para enriquecer a muchos ladrones de cuello blanco, paseandose ante la atónita mirada del pueblo en grandes vehículos de lujo y exhibiendo millanarias manciones, productos de la corrupción, pues ni se sacaron una loto, ni tenían bienes cuando llegaron al Estado ni eran herederos de un Raja o un Rey que les legara las fortunas que impudicamente hoy exhiben ante los ojos deslumbrados y asombrados del pueblo humilde.

El Cardenal Nicolás de Jesús López Rodriguez y nuestro Reverendo Padre Alegría, de la Parroquia San Vicente de Paúl, en Los Mina, han criticado duramente el estado de corrupción imperante, los robos escándaloso cometidos contra el erario público sin sanción, la conversión de nuestro país en un narcoestado, en fin, el desajuste que patrocinan autoridades que no toman medidas para corregir los desaciertos cometidos ni para incorporar a esos millones de seres humanos que se debaten entre la pobreza extrema, la falta de servicios de salud, la falta de educación y la falta de un empleo que le permita vivir con dignidad, teniendo un salario acorde con el usufructo de una vida digna. Es por eso que clama la iglesia católica. Es por eso que nuestros sacerdotes vienen abogando, es por eso que todos los seres humanos luchan: POR UNA VIDA MEJOR LLENA DE PROSPERIDAD CON DIGNIDAD.

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